
Todavía sentada en esas mismas escaleras. Todavía no quiere decir eternamente. Aunque estar ahí eternamente suena bien. Me gustan los lugares con vistas. Acabaría aprendiéndome todos y cada uno de los tejados. Tampoco me importaría saltar tejados. No, no estaría mal ser gato. Siempre me gustó acariciarle la barriga a un gato. Son tan suaves...Hace rato, antes de sentarme, vi uno tomando el sol. Adoro que ronroneen, que me persigan y rocen su cabeza con mis tobillos. El único inconveniente es que esto también me ocurre con las personas. No puedo resistirme a algunas de ellas. Y una persona nunca podrá esperarte siempre en casa para recibir un gran tazón de leche. Todos queremos cambios, y al cabo de un tiempo queremos volar a otra parte. No es que piense que el amor no es para siempre. Simplemente creo que nada es para siempre. Y que los mimos pues...Llegan, se van o pueden volver. Pero no pueden permanecer contigo para siempre. Para siempre no es eternamente, porque eternamente quizá sí que podrías guardar los momentos que pasaste con alguien, sean del tipo que sean. Me entristece que se piense que los gatos son malos malísimos cuando los malos malísimos somos nosotros. Sé que es un pretexto más para no pararnos a pensar. Pues yo pienso siempre que puedo. Porque todos deberíamos estar locos. Aunque fuera un poquito. Locos por acariciar la barriga de un gato, por correr bajo la lluvia, por esperar una carta, por demostrar amabilidad, por seguir sintiéndonos niños...El dolor existe. E incluso se respira. Probablemente nos sentiríamos mejor si lo sacáramos a pasear de vez en cuando. Tanto silencio no puede ser bueno. Sin embargo, el silencio es una de las cualidades que admiro de algunos gatos. Me miran detenidamente -¿cómo nos verán los gatos?-, sin hacerme sentir tan loca. Nosotros no hacemos eso. Poco a poco las palabras pierden su importancia. No por eso tenemos que olvidarlas. Algunos no deberían tener cuerdas vocales, y menos aún oído. ¡¡Los gatos deberían hablar por ellos!!. Estar aquí sentada sin compañía no me desagrada. La verdadera compañía suele tardar en llegar, suele necesitar un período de maduración. Ninguna barrera es tan fuerte como la nuestra. Y pensar que todo está ahí, en un pequeño hueco de la mente... Los recuerdos, la memoria, la nostalgia, la pequeña y gran felicidad. Lo simple -y por ello lo más importante, lo esencial- será eternamente invisible a los ojos
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